Empecé sin saber programar, sin dinero y sin ningún tipo de red de seguridad — solo con una idea que no me dejaba en paz. Años después, Resonancia Éter es real: un motor que convierte el entorno en datos, arte generativo, investigación paranormal, bienestar y mucho más. Por el camino he sacrificado cosas que nunca pensé que sacrificaría. Pero la esperanza nunca la perdí.
Esta es la historia de Resonancia Éter.