Soy Andrés.
Desarrollador autodidacta. Creador de Resonancia Éter. 37 años. Rute, Córdoba, España. Una sola persona construyendo un ecosistema completo de tecnología experimental.
No estudié programación. Aprendí solo, noche tras noche, error tras error. No tengo equipo, ni inversores, ni red de seguridad. Solo la convicción de que esta idea merece existir.
Antes de esto tuve mi propia empresa agrícola en el sector del olivar. Una serie de lesiones me obligó a cerrar esa etapa. Decidí que no quería volver a depender de un sistema que te exprime hasta quemarte. Así que empecé de cero. Sin cursos, sin mentores, sin bootcamps. Solo documentación, prueba y error, y muchas noches sin dormir.
Resonancia Éter nace de una pregunta que no me dejaba en paz: ¿y si pudiéramos capturar no solo lo que ocurrió, sino cómo vibró ese instante?
Llevo años persiguiendo esa respuesta. He sacrificado más de lo que puedo contar. He vendido cosas que me importaban para poder seguir adelante. Hubo días de querer dejarlo todo. Personas que pensaron que estaba loco — literalmente me llevaron al psiquiatra. El único que siempre creyó en mí fue mi abuelo. Ya no está. Pero su enseñanza sigue aquí: tratar hasta a una piedra con respeto.
Porque cada vez que algo funciona, cada vez que una cápsula se genera, cada vez que el código hace lo que imaginé — sé que vale la pena.
Hoy Resonancia Éter es un motor híbrido PC + móvil que captura 24 sensores simultáneos, 13 aplicaciones Android, una versión iOS, herramientas de escritorio, una criptomoneda en Solana y un libro de filosofía y ciencia ficción. Todo construido por una sola persona.
Mi stack técnico — aprendido construyendo, no estudiando: Python + PySide6 para el motor de escritorio. Kotlin + Jetpack Compose + OpenGL ES para las apps Android. Blockchain en Solana. Almacenamiento en IPFS. Inteligencia artificial con Gemini API. Y lo que haga falta mañana.
Tesla decía que no inventaba, sino que redescubría información del éter. Quizás suene extraño, pero siento que este proyecto ya existía en algún lugar — solo necesitaba a alguien que lo construyera.
Este proyecto no es un producto. Es una búsqueda. Y si estás leyendo esto, ya formas parte de ella.
Nunca pierdo la esperanza. Eso nadie me lo arrebatará.